En los anales de la historia todavía se recuerda el tropezón carnavalero en una maceta de una calle del Pópulo del padre, que tanto dio por reír. Pero esto ha hecho más feliz a su familia: la caída del ombligo. Ese apéndice negruzco sujeto con las pinzas que se utilizan para cerrar la bolsa de patatas fritas o de cereales, se ha desprendido con éxito esta mañana. Así que ya podemos bañarlo, otra experiencia...
miércoles, 8 de abril de 2009
La gran caída
En los anales de la historia todavía se recuerda el tropezón carnavalero en una maceta de una calle del Pópulo del padre, que tanto dio por reír. Pero esto ha hecho más feliz a su familia: la caída del ombligo. Ese apéndice negruzco sujeto con las pinzas que se utilizan para cerrar la bolsa de patatas fritas o de cereales, se ha desprendido con éxito esta mañana. Así que ya podemos bañarlo, otra experiencia...
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¡Guardarlo en alcohol!
ResponderEliminarLo siento, se ha guardado dentro de un pañal sucio. Eso es un trozo de uña negra, revenía... ¿Qué quieres hacer con eso? Menudo pervertido como tito para mi hijo.
ResponderEliminarjajaja, el fetichista ombliguero...
ResponderEliminarPero también tú, papá gimnasio, ¡¡¡guardarlo en un pañal sucio!!!. Al menos le habrá hecho una foto antes, no??
Perdón, pero ¿podríais no utilizar la expresión "apéndice negruzco"?
ResponderEliminarAlgún amigo común podría sentirse confundido o no entender bien a qué os referís.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHumm, mezclar apéndices con cereales y patatas, !que mal gusto!, bien por Momo, faltaba alcohol en forma de cervecita. La falta de sueño empieza a afectar...
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