La experiencia no ha sido traumática, aunque es cierto que la última parte, cuando el peluquero empezó a recortarle los filitos con la maquinilla, provocó algunas lágrimas.
Que sirva esta entrada también para tranquilizar a todos los seguidores del blog sobre el estado de salud de su protagonista: la pediatra le ha dado ya el alta, y hoy mismo ha regresado a la guardería.
Otras novedades en su vida: come pescado, ha aprendido a gatear (después de dominar el arte de andar agarrado), y le encantan los Cantajuegos (afición que me está permitiendo en estos momentos escribir sin que Ulises requiera mi atención).
¿No le habrán cortado también las pestañas, no? ¿Qué habéis hecho con el pelo sobrante? ¡¡Eso puede valer millones dentro de unos años!! Por cierto, me pregunto cómo le habéis distraido mientras le acercaban unas tijeras. Seguro que habrá sido para grabaros. Me alegro de que esté recuperado (o se le haya pasado el cuento para no ir a clase).
ResponderEliminarYo tengo fotos exclusivas en las que se demuestra que se portó súper bien!!!, la verdad es que el primer "pelao" siempre es rarillo, sobre todo por lo corto de los pelitos.
ResponderEliminarMe alegro que ya no seas un "cochinin" con moquetes, que hombre, algo de glamour sí que te restan.
Millones de besos y no veas los cantajuegos más de una vez al día, que por lo visto, enganchan!!!
Pobre Ulises, la carita es de todo menos de felicidad...ánimo, que estás en una edad en la que te vuelven a crecer, e incluso llaman a amigos para formar una espesura
ResponderEliminarLa mirada de Ulises lo dice todo.
ResponderEliminarTal vez se quedó quieto para posar en la foto.
Esa carita de ángel, esas pestañas que abanican, ese sexappeal... ¡¡¡¡¡¡eres el ligón de la guarde!!!!!!!
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